La actitud islámica ante la calamidad y lo que ella esconde

Por Psic. Aziza Di Bello

بسم الله الرحمن الرحيم

As salamu aleikum wa Rahmatullahi wa Barakatuhu querido México y queridos todos: Desde el Sur y con la impotencia de no poder levantar escombros con ustedes, ayudar a curar personas lastimadas, o brindar apoyo voluntario de cualquier tipo, deseo enviarles mis humildes pero sentidas palabras de apoyo psicológico y por qué no, invitarnos a todos nosotros a una reflexión.

Si somos de los que al menos a pesar de todo el sufrimiento y dolor intentamos obtener algún aprendizaje de las situaciones adversas, entonces aquí va: Volcanes, tornados, terremotos, maremotos y situaciones en las cuales la realidad se torna drástica y devastadora son grandes oportunidades para que la humanidad (creyentes y no creyentes) reaccione y reflexione en qué lugar exacto se encuentra AHORA su vida.

La respuesta la tenemos al preguntarnos con honestidad: ¿Qué sentí en ese instante? ¿Qué pensé en ese momento en el que las tarjetas de crédito nada podían solucionar? Cuando ni el coche, ni la casa, ni el diploma, ni todo el dinero del mundo, ni ninguno de mis bienes me servían para nada. Cuando nada ni nadie podría ayudarme, en ese momento en que toda la estructura del suelo estaba moviéndose…y al saber que en un segundo sin más, mi ser podía pasar de un estado a otro: ¿A dónde viajó mi mente? ¿Y mi corazón? ¿Y tú? ¿En dónde estabas en el momento del terremoto?  Porque de esta misma manera tu y yo, podríamos haber muerto. Tan solo en unos segundos.

Pero espera. Sigue leyendo e intenta recordar: ¿Por quién clamaste en ese momento? ¿A quién dirigiste tus súplicas? ¿En qué o quién confiaste?

Cuando ocurre una catástrofe, los que estamos lejos también sufrimos las consecuencias; aunque veamos el hecho desde la distancia, no dejamos de impresionarnos por el terremoto reciente en México, ni con las calamidades que sucedieron en otras ciudades, ni con las desgracias que vendrán.

Si soy creyente, un aprendizaje de esta reciente catástrofe podría ser  preguntarme: ¿Estoy preparado para encontrarme con Allah? ¿En qué nivel está mi Fe? ¿Estoy realizando correctamente mis abluciones y mis oraciones en tiempo y forma? ¿Gozo de un alto grado de fe, o cuando ocurre una desgracia me aparto de Allah?

Allah (glorificado sea) nos dice en la surah La Peregrinación que “Hay gente cuya fe está siempre al borde [de la incredulidad]. Si les ocurre un bien se sienten tranquilos; pero si les ocurre una desgracia reniegan de la fe, perdiéndose la recompensa de este mundo y el otro. Esa es la auténtica perdición.” (22:11) In sha Allah trabajemos para no ser uno de ellos, que nuestra fe aumente aún más luego de las calamidades, inclusive a pesar de haberlo perdido todo.

En cada catástrofe Allah (Exaltado sea) nos permite probar una mínima muestra de lo que será el último día. Nos deja ver el miedo y el terror que sentiremos; saborear algo del shock que tocará nuestras almas. Y esto lo sabemos porque Allah (el poderoso y majestuoso) dice:

“¡Oh, gente! Tengan temor de su Señor. El terremoto que ocurrirá cuando llegue la Hora [del Juicio] será algo terrible. El día que llegue, las mujeres que estén amamantando a sus hijos se desentenderán de ellos, las embarazadas abortarán [por el terror], y verás a las personas caminar como ebrios, pero no estarán ebrios sino que el castigo de Dios será intenso”. (22:1-2).

¿Verdad que es difícil imaginarse una madre amamantando que quiera desentenderse de su bebé? Realmente debe ser terrible lo que vean sus ojos. Quizá sea el momento de reconocer más firmemente que Dios es la Verdad y Él puede hacer lo que Él quiera. Allah (exaltado sea) dice en el Qur’an en la misma surah: “Hay gente que discute acerca de Dios sin conocimiento, sin guía ni Libro que los ilumine”. (22:3)

Esta es una buena oportunidad para leer el Qur’an si aún no lo has hecho y descubrir las verdades reveladas en este libro.

En la Sunnah del Profeta (paz y bendiciones sea con Él) también podemos encontrar que en muchas ocasiones se habla sobre las dificultades y calamidades que vivimos las personas. Al respecto, en un Hadith narró la esposa del Profeta ‘Aisha (que Allah esté complacida con ella), que el mensajero de Allah dijo: “Ninguna calamidad sobreviene a un musulmán sin que Allah expíe algunos de sus pecados a causa de ella, a pesar de que fuera (algo tan pequeño) como el pinchazo que recibe de una espina.” Saber esto sin duda ayuda a transitar las calamidades con más tranquilidad y confianza.

No olvidemos que toda prueba hay una recompensa y que esto no puede lograrse sino con paciencia, y la paciencia no puede alcanzarse sino con la fe y con nuestra voluntad. No debemos olvidarnos de recordar a Allah (glorificado sea) y estar agradecidos por sus favores y ser pacientes en sus pruebas. Es importante recordar que si fuimos tocados por una calamidad debemos estar agradecidos a Allah que no nos haya tocado algo mucho más grande y fuerte. Y debes saber que las quejas y el descontento no ayudan sino que magnifican la incomodidad echando a perder la recompensa.

No importa qué calamidad nos suceda, no importa su magnitud, recuerda que Él es Misericordioso; pues Allah ha indicado  que “Luego de toda dificultad viene la facilidad. Realmente, luego de toda dificultad viene la facilidad.” (Ash-Sharh 94: 5-6).

Pero cuando vuelva esta facilidad tampoco debemos olvidar la gracia de Allah si Él nos vuelve a un estado de bienestar. Allah (el poderoso y majestuoso) dice en el Qur’an: “Cuando al ser humano le acontece una desgracia, invoca a su Señor y se vuelve a Él [pidiéndole que lo auxilie]; pero luego, cuando Él le concede una gracia, olvida que Lo había invocado antes (…) descarriando a otros de Su sendero…” (Az-Zumar 39: 8).

Las pruebas, las tribulaciones y calamidades, nos recuerdan de un tiempo que viene y de un tiempo que terminará. Esta vida no es eterna, por eso debemos trabajar para la otra vida. Un buen recordatorio se encuentra cuando Allah (azza wa yall) dice:

Los pondremos a prueba con algo de temor, hambre, pérdida de bienes materiales, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes. Aquellos que cuando les alcanza una desgracia dicen: “De Dios provenimos, y a Él retornaremos [para que nos juzgue por nuestras acciones]”. A ellos su Señor bendecirá con el perdón y la misericordia, y son los [correctamente] guiados. (Al-Baqarah 2: 155-157).

Quiera Allah (azza wa yall) hacernos de aquellos que cuando afligidos ante una calamidad verdaderamente lo recuerden y digan: “Inna lillaahi wa innaa ilayhi raaji`oon”,  (De Dios provenimos, y a Él retornaremos) y así poder permanecer pacientes y compensarnos con lo que solo Él sabe es mejor.

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Autor Aziza Di Bello
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