Reflexiones

Bismi Allahi alrrahmani alrraheemi.
Todas las alabanzas pertenecen a Allah, lo glorificamos y nos encomendamos en Él. Nos refugiamos en Allah del mal que hay en nuestro ego y del que puedan generar nuestras malas acciones. A Quien Allah guía, nadie lo podrá desviar, pero a quien Él desvíe, nadie lo podrá guiar. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Allah, Único, sin asociados y atestiguo que Mujámmad es Su siervo y Mensajero. Oh Allah Bendice a Mujámmad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

Esta sección se enfoca en compartir reflexiones que en nuestro día a día podemos tener como musulmanes. Intentando insha Allah, vivir día a día en el recuerdo y en la observancia de los signos de Allah. Dice Allah en el sagrado Corán: “Él es Quien ha creado las estrellas para que puedan guiarse por ellas en la oscuridad de la tierra y del mar. Dios ha evidenciado los signos para quienes reflexionan”. (Corán Sura 6, aleya 97). Todo ello con la esperanza de acercarnos día a día a su complacencia: “Este es el sendero recto de tu Señor. He hecho claro el mensaje para quienes reflexionan” (Sura 6, aleya 126).

Reflexión.1.-Un plato de sopa caliente

Hace algunos años me encontraba en el último semestre de la licenciatura y como parte del servicio social participe en un proyecto enfocado en proporcionar herramientas psicológicas a mujeres de escasos recursos, las cuales poseían diversas habilidades (repostería, manualidades, etc.) que podrían ser aprovechadas para ellas mismas y sus familias, o bien a través de esa actividad obtener una fuente de ingresos. El programa facilitaba la formación de redes sociales de apoyo entre las mujeres de la colonia, las cuales en su mayoría habían llegado desde otros estados de la república.

En aquella época tenía que trasladarme amplias distancias entre mi casa, la universidad y la colonia en donde se llevaba a cabo el proyecto. Por lo cual, era vital la organización para poder cumplir con todas mis responsabilidades, incluyendo las que implicaban el cuidado de mi persona especialmente mi alimentación y seguridad. Ya que en aquel tiempo la colonia era muy insegura y no contaba más que con algunas tiendas esparcidas, por lo que comer antes de salir de casa era importante.

Para entonces llevaba algunos meses de abrazar el Islam, por lo que escuchaba y leía sobre el monoteísmo,  la confianza en Allah, los pilares, las creencias; uno de los libros que me ayudo a entender lo que es el islam es el “Manual para el nuevo musulmán” de Jamaal Zarabozo, traducido por  Lic. M. Isa García.

Para mí era importante entender el monoteísmo del Islam, entender la forma en la que se practica, para que los preceptos “obligatorios” de nuestra religión fueran hechos a través de la conciencia y esa “obligatoriedad” fuera una voluntad. Es decir, que cuando hay conciencia, entendimiento de la misericordia, de la sabiduría que implica el cumplir con esos actos “obligatorios” son desde mi entender, un compromiso  con Allah, lo cual es parte del significado de ser Musulmán (aquellos que estamos sometidos, comprometidos voluntariamente con Allah y sus mandatos).   Alhamdulillah el viajar a través del transporte urbano me daba tiempo para poder leer y reflexionar.

Un día en la universidad nos detuvieron por más tiempo de lo acostumbrado, lo cual significaría que no podría cumplir del todo con mis actividades. Cuando finalmente nos dejaron salir, observe que ya no podría llegar a casa para comer, ni para poder comprar algo en la facultad, porque si me demoraba más, no llegaría a tiempo a la sesión con las mujeres de la colonia. Tome el primer autobús hacia el centro de la ciudad y camine rápidamente hacia la siguiente parada. Mientras transitaba pensaba en que era mala idea irme a la sesión sin comer algo antes, ya que solía bajarme el azúcar y eso me provocaba dolor de cabeza y afectaba mi concentración en el trabajo.  Preocupada de sentirme mal al llegar a la colonia y un poco molesta ya que no lo consideraba saludable, entre a una tienda que estaba de paso, compré un refresco y un sándwich. Comí a toda prisa y subí al camión que lleva a la colonia.

Como siempre, Shaitan no desaprovecha la oportunidad para susurrarnos, por lo que comencé a pensar en lo difícil que sería poner en práctica el Salat (lo cual era mi siguiente objetivo de aprendizaje); si solamente el poder comer era complicado en mi contexto. Sin embargo Alhamdullilah he aprendido a no cerrar la puerta cuando la solución o el entendimiento no son visibles inmediatamente.  Así que ignore ese pensamiento, continúe mi camino y al llegar a la casa de la mujer donde se llevaría a cabo la sesión ¡Subhan Allah! Me encuentro con la sorpresa que a ellas también se les había hecho tarde, por lo que no habían comido. Así que sacaron un plato de sopa para mí y tortillas. En ese momento, pensé tanto en Allah, tenía tantos sentimientos, entre el agradecimiento, el asombro y la vergüenza recordé el Hadiz de Ummar ibn al Hattab registrado en At-Tirmidhi, en donde narra, que si los seres humanos pusiéramos nuestra confianza en Allah, Él nos sustentaría como lo hace con las aves, la cuales salen de sus nidos y regresan satisfechas .

Pensé, esto es una misericordia de Allah, como pude haber dudado, dice Allah en el Corán: “En Mi poder están las reservas de su sustento y les proveo de él en la medida que he determinado (sura 15, aleya 21).”

En cada bocado que me llevaba a la boca no podía dejar de pensar en todo lo había sucedido para llegar a ese punto. Y sabía que ese regalo (el plato con comida), era una gracia de Allah. Desde ese momento no me preocupe más por el cómo le haría con las practicas del Islam que iría introduciendo poco a poco en mi vida, pues sabía que llegado el momento Allah me daría una salida. Dice Allah en el Corán: “(…) sepan que a quien tenga temor de Dios, él le dará una solución (sura 65, aleya 2) y le dará sustento de donde no lo esperaba. Quien deposite su confianza en Dios, sepa que Él le será suficiente. Dios hará que el designio se cumpla y ha establecido para cada cosa un término y una medida (sura 65, aleya 3).”

Quiera Allah que la intención de compartirles esta reflexión sea para alcanzar su complacencia. Insha Allah sea de beneficios para los hermanos y hermanas, que tenemos la maravillosa experiencia de ser conversos/regresados al islam y que vivimos en minoría en nuestros países. Quiera Allah hacernos de los que reflexionan, de aquellos dotados de intelecto. Dice Allah en el sagrado Corán: “Dios concede la sabiduría a quien quiere, y sepan que a quien le haya sido concedido este don ha recibido una gracia inmensa. Solo reflexionan los dotados de intelecto (sura 2, aleya 269).”

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Autor Jessica Martinez
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