El reproche como actitud violenta

El reproche como actitud violenta …

En la actualidad la crisis económica y el desempleo ha hecho que muchos matrimonios se disuelvan. En muchos casos, el matrimonio funcionaba bien y  los conflictos inician con reproches por la falta de dinero, reprochar significa “echar en cara, reconvenir”. En una relación de pareja sana el dinero no debe ser un elemento para la lucha por el poder, o para brindar respeto, el dinero ha de ser visto como un medio para satisfacer las necesidades de la familia, mejorando la calidad de vida. Todos tenemos claro que un apartamento no se puede comprar con amor,  y no tener una vivienda propia en muchos casos hace que se aplace por ejemplo la  idea de ser padres, hay  parejas que lanzan reproches por los ahorros que desaparecen o por desacuerdos en el destino de los ingresos, permítase ser empático y póngase en el lugar de su pareja cuando toma decisiones sin incluirle. El reproche y el resentimiento guardan una relación cercana y directa, que a su vez provienen del enojo y la ira, y todas ellas generan malestar. El hecho de hablar de dinero genera tensión en muchas parejas, y aunque sea incomodo, hablar de dinero es necesario.

Nuestro amado Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, en una sola súplica pedía la salvación de caer en la incredulidad y la pobreza, decía: “¡Oh Al-lah! me refugio en Ti de la incredulidad y la pobreza”. [Abu Dawud, An-Nasai’ y Ahmad]

Una forma de  resolver conflictos de modo inadecuado, es cuando mutuamente se quejan y se agreden verbalmente provocando que sus corazones se endurezcan, algunas veces es una de las partes quien se dedica a martirizar al otro u otra, con frases como ” tú no eres un hombre de verdad, o  No eres capaz de sostener la familia”, “nunca haces nada bien hecho por mi”, “no eres capaz de hacerme feliz ni un día”, ” Eres igual de derrochadora que tu madre”  ó sacando a relucir situaciones que en el pasado ya habían discutido y habían dicho que se perdonaban,  también actuando de forma contraria a la que se le pide para cobrar venganza, por ejemplo cuando van a visitar a la familia del conyugue y le pides ser atento y por el contrario se dedica a  hacerles desplantes.

No se trata de decir que vamos a guardar silencio si estamos en una relación de pareja en la que no hay satisfacción y es evidente que hay aspectos por mejorar,  se trata de que  honrremos las palabras y los actos buenos, hablar con compasión, respeto y  objetividad. 

Durante la etapa de compromiso y enamoramiento, incluso recién casados, hay una tendencia a idealizar a la pareja y no ver sus defectos como tal, también a fantasear con que en la convivencia matrimonial su conyugue le dará aquello que en su vida hace falta, delegando así al otro la responsabilidad de hacerle feliz.  Cada quién decide cómo responder, cada quién decide ser feliz. Si estás esperando que  otra persona te haga feliz y no te esfuerzas por ser feliz será normal sentir frustración. Con los años de matrimonio y de tanto callar, aparecerán los reproches y las quejas constantes por la frustración ante las expectativas no cumplidas , y es cuando se lanzan sarcasmos y frases que casi siempre son destructivos, cortan la comunicación y crean distancia emocional e incluso física. Recuerda que el amor  se construye desde la comunicación asertiva, eficaz y eficiente. Si la relación te interesa tienes que confrontar a tu pareja, controlando el enojo y manteniendo respeto.

La persona que no pone límites a los reproches que le hacen, puede estar dejándose castigar por el otro para aliviar culpas inconscientes. Lo que hiciste antes de casarte o lo que hiciera tu pareja antes de estar contigo es algo que debes aceptar cómo parte de su historia de vida, si su pasado te resulta insoportable tienes derecho a no estar con esa persona, pero  reprocharle continuamente lo que hizo hace años no beneficiará tu relación. Perdonar es en la práctica abstenerse de reprochar al otro por una falta, así que no te aferres al pasado y al dolor, no acudas al reproche si desde que esta contigo ha mejorado su conducta.

Dicé Allah en el sagrado corán: “Y no olvidéis lo bueno que hubo entre vosotros; ciertamente Allah ve lo que hacéis” (2:237).

Si te han dicho que eres cantaletosa o cantaletoso, un ejercicio que puedes hacer en pareja es  intercambiar una lista de las cosas que le incomodan a cada uno. No intentes justificarte, sólo piensa que hay de verdad desde la perspectiva del otra en eso que escribió. Esto puede ayudar a que cada quien tenga más cuidado en no incurrir en actos que molestan terriblemente al otro, y terminen por causar conflictos innecesarios.

Es importante también prevenir las  discusiones y  peleas maritales en público, herir el ego públicamente de tu pareja afectara su autoestima y su seguridad, los reproches públicos son el principio de un rompimiento más fuerte, se pierde el respeto del otro y genera cicatrices emocionales que son difíciles de curar. Una acción positiva recomendada a practicar es reconocer los aportes que cada quién da, tener en cuenta que quien se queda en casa está haciendo un aporte supremamente importante, igual o mayor al que da el dinero. 

“Si teméis la ruptura de un matrimonio, poned un mediador de la familia de él y otro de la de ella. Si desean reconciliarse, Allah hará que lleguen a un acuerdo. Allah es Omnisciente, y está bien informado.. ” Suratun Nisaa : 35

Que hoy avancemos in shaa Allah en nuestro proceso de darnos cuenta y mejorar nuestras palabras y actos, para no usar el reproche como estrategia para lograr la reacción o toma de conciencia de la otra persona, bendiciones para todas y todos.

 

María del Pilar Mena Parra

psicologamariam@gmail.com

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Autor Maria Del Pilar
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